¿Sabes si están en buen estado los frenos de tu coche?

Mantenimientos

¿Sabes si están en buen estado los frenos de tu coche?

Los frenos son el único elemento del que dispones para detener tu coche. Unos frenos en mal estado pueden darte más de un susto innecesario, así que vamos a ayudarte a revisar tu sistema de frenado.

MOTOR
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Por Jose Luis Gonzalez en Mantenimientos
el  10  de  febrero  2017

Los frenos son uno de los elementos más importantes de nuestro vehículo en lo que a seguridad se refiere. Con unos frenos en mal estado o con demasiado desgaste, de poco nos servirán las demás ayudas electrónicas de las que disponga el vehículo y estaremos más expuestos a situaciones de peligro e incluso podamos llegar a tener un accidente. 

Revisar los elementos principales que componen el sistema de frenado es una tarea relativamente sencilla y que no toma demasiado tiempo. Aunque si sois de los que no os gusta mancharos las manos, siempre podéis acudir a vuestro taller de confianza y solicitar que os realicen una revisión de los frenos (dependiendo de la frecuencia con que realicéis el cambio de aceite también podéis aprovechar la visita y comentar que os echen un vistazo al estado de pastillas y discos de freno). 

Principalmente, los elementos que más desgaste sufren con el uso serían las pastillas o las zapatas de freno (según sean frenos de disco o de tambor) y el liquido de frenos. También los discos de freno acaban desgastándose, aunque en menor medida. 

Vamos a revisar en detalle cada uno de estos elementos y cómo podemos identificar si están en buenas condiciones para asegurarnos de que su funcionamiento sea óptimo. Imagen

1. Pastillas o zapatas de freno

Las pastillas en un freno de disco, o zapatas en uno de tambor, son el elemento encargado de producir la fricción suficiente contra el disco o tambor para transformar la energía cinética en calor y de esta manera detener el vehículo. Puesto que son elementos que trabajan por rozamiento, están expuestos a un mayor desgaste.

No hay un período de kilometraje concreto que marque la sustitución de las pastillas de freno, todo dependerá del tipo de conducción realizada, el tipo de vehículo o el entorno por el que circulemos. Por ejemplo, una conducción agresiva con frenadas bruscas reducirá considerablemente la vida útil de las pastillas, lo mismo ocurrirá con coches muy pesados porque se exige más a los frenos o si se circula por vías con mucha pendiente o de montaña. 

Pastillas gastadas vs pastillas nuevas

Para revisar el estado de las pastillas de freno, lo ideal sería tener una visión clara de las mismas, es decir, habría que desmontar la rueda y de esta manera podremos ver cuánto material les queda. Lo mínimo para poder conducir con seguridad serían unos 4mm. Si las pastillas cuentan con unas hendiduras como las de la imagen superior, el momento de cambiarlas sería cuando ya no se aprecien las hendiduras.

Como no todo el mundo va a ponerse a desmontar las ruedas para revisar el estado de las pastillas, éstas cuentan con un avisador acústico que cuando frenamos emite un sonido agudo para indicar que la pastilla ya ha llegado al final de su vida útil. En algunas ocasiones también podemos oír este sonido con las pastillas recién cambiadas, pero en ese caso seria debido al cambio y es algo normal y que desaparece con el tiempo. 

Otro síntoma de que podemos tener las pastillas de freno en mal estado son las vibraciones en el volante al frenar. Esto puede darse por pastillas en mal estado o con un desgaste irregular. También puede darse por una deformación del disco de freno, como veremos a continuación.

En algunos modelos también existe otro tipo de avisador, en este caso eléctrico, que nos indicará que debemos sustituir las pastillas de freno en el propio panel de instrumentos.

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En el caso de los frenos de tambor la tarea se complica, ya que es necesario desmontar más piezas para acceder a comprobar el estado de las zapatas. Por tanto hay que estar atentos al comportamiento de la frenada para deducir cuándo las zapatas están perdiendo eficacia, lo que significará que es recomendable sustituirlas por unas nuevas. Por lo general, las zapatas en los frenos de tambor duran mucho más tiempo que las pastillas en los frenos de disco, mientras que el propio tambor al ser una pieza muy resistente puede llegar a exceder la propia vida útil del vehículo:

Imagen


2. Discos de freno

Los discos de freno, como comentábamos antes, no sufren un desgaste tan prematuro como el de las pastillas de freno, pero igualmente será necesario sustituirlos cuando estén demasiado desgastados y no sea seguro circular con ellos. Un truco rápido para comprobar el desgaste del disco es pasar el dedo o la uña del interior del disco hacia el borde exterior. Si en el borde exterior apreciamos que hay un escalón, significa que el disco tiene suficiente desgaste como para ser sustituido (aunque esto sea un truco "de andar por casa" siempre es recomendable acudir a un taller para que un profesional compruebe correctamente el estado de los frenos). 

Imagen

Unos discos de freno gastados más allá de su limite de servicio (como los de la imagen) no serán efectivos ya que no tendrán suficiente superficie de rozamiento con las pastillas. Además de incrementar considerablemente la distancia de frenado, corremos el riesgo de que el disco se parta y cause una avería mucho mayor. 

Aparte del propio desgaste, los discos pueden presentar otros dos problemas principalmente: alabeo o fractura. Teniendo en cuenta que los discos de freno son los que soportan el rozamiento de las pastillas, este rozamiento hace que el disco se caliente y de esa forma se transforma la energía del movimiento en calor y se puede detener el vehículo. El problema viene cuando hacemos un uso muy exigente o muy continuado de los frenos y sobrecalentamos los discos, que en ese caso pueden deformarse o incluso quebrarse a causa del calor. 

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También pueden producirse estas deformaciones en los discos si lavamos el coche o circulamos por zonas encharcadas después de haber exigido demasiado a los frenos. Si los discos están muy calientes el contraste de temperatura con el agua provocará que se deformen o incluso se quiebren. 

Un síntoma de que puede haber alguna deformación en los discos es que al frenar se nota una vibración en el pedal de freno, que será de una frecuencia distinta en función de la velocidad. Si se detecta este síntoma o se aprecia que el disco tiene una fractura, es necesario acudir a un taller para sustituir el disco por uno nuevo. 


3. Liquido de freno

El líquido de freno es el encargado de trasladar la presión en el pedal de freno a las pinzas de freno que empujan las pastillas contra el disco. Este líquido tiene unas propiedades muy específicas como son su alto punto de ebullición y su elevada higroscopicidad (su capacidad para absorber la humedad). Es necesario que el líquido de freno no llegue a temperatura de ebullición, porque en ese caso se producirían burbujas de aire en el circuito y el pedal de freno tendría una sensación de esponja y se perdería potencia de frenada (ya que el aire se puede comprimir al contrario que los líquidos).

La temperatura máxima a la que puede trabajar el líquido de freno viene determinada por su índice DOT (DOT3, DOT4, DOT5.1), cuanto mayor sea éste mayor será la temperatura de ebullición. 

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Debemos revisar con cierta periodicidad el nivel del líquido de freno. Para ello hay que localizar bajo el capó el deposíto correspondiente y comprobar que el nivel se encuentre dentro de las marcas de mínimo y máximo (siempre hay que realizar la comprobación sobre una superficie sin desnivel). 

Normalmente no es necesario rellenar el nivel. Si el nivel ha descendido desde la última vez que se revisó puede ser debido al desgaste de las pastillas de freno (unas pastillas con menos grosor necesitan que el pistón de las pinzas se desplace más y esa distancia se rellena con el líquido de freno). Si es necesario rellenar el nivel, lo recomendable es hacerlo con un líquido del mismo índice DOT. Hay que tener cuidado al manejar el liquido de freno porque es muy corrosivo y si cae en la pintura de la carroceria la estropea. 

En el caso del líquido de freno sí existe un intervalo de sustitución recomendado: cada dos años. Esto es porque con el tiempo este líquido pierde propiedades y por tanto baja su punto de ebullición.  

Otra operación habitual relacionada con el líquido de freno es el purgado del circuito. Esto se hace cuando se sospecha que ha podido entrar aire en las tuberías que llevan el líquido desde el cilindro maestro hasta las pinzas de freno. Un sintoma claro de que tenemos aire en el circuito es que el pedal de freno tiene un tacto esponjoso y hay que pisarlo con más recorrido para que actúe. 


Si tras leer este articulo detectas que tu coche sufre alguno de los sintomas descritros, te recomendamos acudas a un taller profesional para que se realicen las reparaciones necesarias. En PistonAuto contamos con un amplio buscador de talleres para que encuentres el más cercano. 


Tags:   #mantenimientos,  #averias,  #seguridad,  #frenos,  
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